💜 Entre lavanda

Cada año, los campos de Brihuega se tiñen de morado y se llenan de un aroma que parece venir de otro mundo. Este verano decidí llevar allí a Naiara, no solo para hacer fotos, sino para crear recuerdos juntas, entre flores, risas y luz dorada.

Tenía curiosidad por ver cómo una niña de dos años y medio reaccionaría ante aquel mar de lavanda. No me equivoqué: corrió, tocó, olió, se agachó a mirar los bichitos y, sobre todo, disfrutó con una libertad que solo la infancia permite.

Para mí, fotografiarla allí fue más que una sesión. Fue un regalo. Una forma de congelar en el tiempo esa mezcla de inocencia, descubrimiento y belleza que solo ella sabe transmitir.

La lavanda se marchita, el verano pasa… pero estas imágenes quedarán para siempre. Y con ellas, el recuerdo de una tarde mágica con mi hija en uno de los rincones más bonitos del mundo.

Este es, sin duda, uno de esos momentos que dan sentido a La Magia del Momento.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *